Noris

“Ya no tengo que echar agua a la tierra”

Durante mucho tiempo, vivir en su hogar significaba convivir con tierra y polvo todos los días.

El piso de tierra hacía que mantener la casa limpia fuera casi imposible.

Para evitar que el polvo se levantara, Noris tenía que echar agua constantemente sobre el suelo. Pero cuando llovía, la situación empeoraba: el agua entraba a la vivienda y todo se convertía en lodo.

 

“No se podía vivir tranquilo así”, recuerda.

 

Las enfermedades eran frecuentes y la preocupación nunca desaparecía.

Había días en los que limpiar la casa parecía no tener sentido, porque el polvo volvía a cubrirlo todo.

Y aunque intentaba mantener el hogar en las mejores condiciones posibles, vivir entre tierra y humedad afectaba la tranquilidad de toda la familia.

Hasta que recibió apoyo para cambiar el piso de su vivienda.

Cuando le dieron la noticia, sintió una alegría inmensa y una profunda gratitud.

Hoy, su realidad es diferente.

Ya no tiene que echar agua al piso para controlar el polvo.
Ya no hay lodo dentro de la casa cuando llueve.
Ahora puede suapear su piso con tranquilidad y mantener su hogar limpio y seguro.

Pero el cambio más importante es otro.

Sus nietos pueden jugar dentro de la casa sin miedo a caídas, y las enfermedades han disminuido.

Con emoción expresa:

 

“Le agradezco a Hábitat y al MIVED por tomarme en cuenta. Mi vida ha cambiado con este piso, gracias de corazón”.

 

Porque a veces, algo tan sencillo como un piso digno puede devolver tranquilidad, salud y esperanza a una familia.

 

 


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