Adela

A sus 78 años, Adela volvió a sentirse segura en su propio hogar

Adela de la Cruz tiene 78 años y vive en el barrio San Fernando, en Montecristi.

Durante años, su día a día ha estado marcado por múltiples condiciones de salud: problemas de circulación, desviación en la columna y una pierna fracturada que le obliga a movilizarse con un bastón.

A pesar de todo, había algo que hacía su vida aún más difícil: su baño. 

La estructura existía, pero no estaba adaptada a sus necesidades. El piso era rústico, no tenía lavamanos y, por sus limitaciones físicas, no podía entrar con facilidad.

Muchas veces, tenía que bañarse afuera.

Una situación que no solo afectaba su comodidad, sino también su seguridad y dignidad.

Adela conoció el proyecto a través de su junta de vecinos, sin imaginar que ese contacto cambiaría su vida por completo. 

Hoy, su baño es diferente.
Es un espacio pensado para ella.

Cuenta con condiciones más seguras, incluyendo una barra de apoyo que le permite sostenerse al momento de bañarse, reduciendo el riesgo de caídas.

Entre risas, lo resume de la forma más simple y honesta:

“Le doy gracias a Dios… yo no tenía cómo hacerlo”.

Ahora, Adela disfruta de algo que antes parecía imposible:
sentirse tranquila dentro de su propio hogar.

“Ahora me gusta todo”.

 

 


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