Yuleidy

El día que los hijos de Yuleidy pudieron jugar sin enfermarse

Yuleidy tiene 24 años, es madre soltera y ama de casa. Vive junto a sus dos hijos y Pedro, quien trabaja como jardinero, en un hogar donde, hasta hace poco, las condiciones no eran las mejores.

El piso de su casa era de tierra.

Cuando llovía, el agua se filtraba por las orillas. El polvo cubría todo, haciendo casi imposible mantener el espacio limpio.
Pero lo más difícil no era eso.

Eran sus hijos.

No podían jugar con libertad. Se enfermaban constantemente de gripe, y su hogar en lugar de ser un espacio seguro, se convertía en una preocupación diaria.

Todo cambió cuando su vivienda fue intervenida con un piso de concreto.

Un cambio que transformó por completo su rutina.

Hoy, la casa es más limpia, más segura y habitable.
Sus hijos pueden jugar sin riesgo, sin enfermarse constantemente, sin limitaciones.

Yuleidy también encontró algo que antes parecía simple, pero no lo era: tranquilidad.

 

“Ahora puedo trapear y mantener mi casa limpia”, cuenta agradecida.

 

También disfruta de pequeños momentos que antes no eran posibles, como sentarse en el piso a refrescarse en su propio hogar.

 

“Le doy gracias a Dios”.

 

Porque ahora, su casa no solo es un lugar donde vivir…
es un lugar donde sus hijos pueden crecer.

 

 


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